(Kimberley Vlaeminck / Cortesía de "Het Laatste Nieuws")
Flipo en colores cuando escucho noticias tan rocambolescas como la que os voy a contar. Érase una vez una joven belga de 18 años que se quedó dormida mientras le tatuaban tres estrellas en el rostro, y cuando despertó tenía una constelación tatuada. 56 estrellitas, ni una más ni una menos.
Yo tampoco entiendo nada. Ella alude a la falta de entendimiento. Por lo visto, el tatuador es rumano. Pero la versión del hombre es bien distinta. Al parecer la chica dio su consentimiento pero se arrepintió cuando su padre y su novio vieron la celestial obra de arte.
Como curiosidad, el tatuaje costó 65 euros. Poco más de un euro por estrella... ¡Una ganga! Lo que seguro que le sale algo más caro son las sesiones de láser que va a necesitar para hacer desaparecer toda esa tinta.