Lo escuché hace unos días en la radio y desde entonces no he dejado de darle vueltas. Nubes inseminadas. Qué concepto tan sugerente. ¿Os imagináis poder rellenar las nubes con chocolate? ¿O con kilos de alegría? ¿O con el aroma de la flor del azahar?
Aunque por el momento habrá que esperar porque según contaba el meteorólogo Florenci Rey las pruebas que se han realizado para inducir la precipitación no han dado resultado. Aún así sigo pensando que sería precioso que lloviera dulce de leche de vez en cuando.
Os remito a un interesante artículo de El País. Y, por cierto, ¿con qué inseminaríais vosotros las nubes?
Éste es mi último descubrimiento musical. Se llaman MÄBU (el nombre viene de las iniciales de María Blanco Uranga, la vocalista del grupo y, por cierto, hija de Sergio y Estíbaliz. Sí sí, los de Mocedades) y hace unos meses publicaron "Hallo", un EP con cinco temas que me encandilaron desde el momento que los escuché. Dos son versiones, una de ellas "Promesas que no valen nada" de Iván Ferreiro. Brutal.
Ayer tuve la suerte de conocer a María y a Txarlie Solana (guitarra, bajo y piano), aunque la banda se completa con César Uña (batería y percusión), Daniel Arias (guitarra eléctrica) y Aridai Vega (violín, viola, percusión...). En un banco de la plaza de los Sitios de Zaragoza sacaron sus guitarras y se pusieron a tocar. Se me pusieron los pelos de punta. Por eso hoy no quiero perderme el concierto en acústico que ofrecen en La Campana de los Perdidos. Sé que no me van a decepcionar.
Confieso que no he visto en mi vida "Twin Peaks". Sí, lo digo sin ningún tipo de complejo. Y así se lo he hecho saber a Toni de la Torre, un periodista catalán experto en series de televisión norteamericanas al que he conocido esta tarde. Encantador. Si sois serieadictos, os recomiendo que leáis alguno de sus libros, auténticas biblias televisivas.
P.D.: También confieso que me ha picado el gusanillo por conocer la historia de Laura Palmer.
En el subway de Toronto te encuentras anuncios como éste. Razón no le falta. Cuando estás lejos, por muy bien que estés, necesitas España. Aunque cuando vuelves a casa también necesitas recordar un poquito de allí para seguir hacia delante.
No me cansaré nunca de ver El Circo del Sol. En un mes he visto sus espectáculos dos veces, una en Québec y otra en Zaragoza. Cada una diferente pero ambas igual de emocionantes. Digamos que me he contagiado de la magia del circo más maravilloso del mundo.
Fue la primera exposición que vi en Toronto y me pareció espectacular. El artista en cuestión es Dan Perjovschi, un polifacético dibujante de origen rumano que plasma la actualidad política, social y cultural del mundo a través de cartoons y graffitis. Eso sí, sin pelos en la lengua y con mucho sentido del humor. La muestra estaba en el ROM, el Royal Ontario Museum, pero va dando la vuelta al mundo... Así que si sois afortunados podréis deleitaros la vista con su mordaz ironía.
Toronto no deja de sorprenderme. Es una ciudad multicultural donde las haya y ofrece multitud de posibilidades. Desde tiendas de segunda mano en Kensington hasta barrios tan diferentes como Chinatown y Little Italy, un festival griego, la feria de la cerveza, Toronto Island, playas urbanas e, incluso, poder cenar en la CN Tower. Y esto es solo el principio...