Ahora que se acerca el Carnaval estaba pensando en Montreal. El primer día que llegué a esta ciudad canadiense me pareció estar en una película de dibujos animados. Todo en pleno mes de agosto y en la misma calle.
Y yo a estas alturas todavía no sé de qué disfrazarme. Se aceptan sugerencias.
Me encanta el cine made in Spain. Lo que no quiere decir que me guste todo lo que se hace, ni mucho menos. Pero reconozco que siempre que puedo voy al cine a ver películas españolas. La última, "Primos", de Daniel Sánchez-Arévalo. Ya sabéis, el director de "Azuloscurocasinegro" y "Gordos", al que tuve la suerte de entrevistar hace unos días. Qué clase, qué calidad humana. Y qué pedazo de comedia ha llevado a la gran pantalla.
No sólo me reí con los primos Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo y Adrián Lastra -el papel de este último me pareció sublime, por no hablar del momento coreografía "Backstreet Boys" en las fiestas de Comillas (Cantabria)-, también me emocioné con algunas escenas de cierto drama cómico.
¿Os han dicho alguna vez 'te prequiero'? Mejor, descubrirlo viendo la peli, que no tiene desperdicio. Sólo me queda añadir que empieza así...
... y termina con un sobao pasiego de los auténticos.
Lo escuché hace unos días en la radio y desde entonces no he dejado de darle vueltas. Nubes inseminadas. Qué concepto tan sugerente. ¿Os imagináis poder rellenar las nubes con chocolate? ¿O con kilos de alegría? ¿O con el aroma de la flor del azahar?
Aunque por el momento habrá que esperar porque según contaba el meteorólogo Florenci Rey las pruebas que se han realizado para inducir la precipitación no han dado resultado. Aún así sigo pensando que sería precioso que lloviera dulce de leche de vez en cuando.
Os remito a un interesante artículo de El País. Y, por cierto, ¿con qué inseminaríais vosotros las nubes?
Éste es mi último descubrimiento musical. Se llaman MÄBU (el nombre viene de las iniciales de María Blanco Uranga, la vocalista del grupo y, por cierto, hija de Sergio y Estíbaliz. Sí sí, los de Mocedades) y hace unos meses publicaron "Hallo", un EP con cinco temas que me encandilaron desde el momento que los escuché. Dos son versiones, una de ellas "Promesas que no valen nada" de Iván Ferreiro. Brutal.
Ayer tuve la suerte de conocer a María y a Txarlie Solana (guitarra, bajo y piano), aunque la banda se completa con César Uña (batería y percusión), Daniel Arias (guitarra eléctrica) y Aridai Vega (violín, viola, percusión...). En un banco de la plaza de los Sitios de Zaragoza sacaron sus guitarras y se pusieron a tocar. Se me pusieron los pelos de punta. Por eso hoy no quiero perderme el concierto en acústico que ofrecen en La Campana de los Perdidos. Sé que no me van a decepcionar.
Confieso que no he visto en mi vida "Twin Peaks". Sí, lo digo sin ningún tipo de complejo. Y así se lo he hecho saber a Toni de la Torre, un periodista catalán experto en series de televisión norteamericanas al que he conocido esta tarde. Encantador. Si sois serieadictos, os recomiendo que leáis alguno de sus libros, auténticas biblias televisivas.
P.D.: También confieso que me ha picado el gusanillo por conocer la historia de Laura Palmer.
En el subway de Toronto te encuentras anuncios como éste. Razón no le falta. Cuando estás lejos, por muy bien que estés, necesitas España. Aunque cuando vuelves a casa también necesitas recordar un poquito de allí para seguir hacia delante.
No me cansaré nunca de ver El Circo del Sol. En un mes he visto sus espectáculos dos veces, una en Québec y otra en Zaragoza. Cada una diferente pero ambas igual de emocionantes. Digamos que me he contagiado de la magia del circo más maravilloso del mundo.
Fue la primera exposición que vi en Toronto y me pareció espectacular. El artista en cuestión es Dan Perjovschi, un polifacético dibujante de origen rumano que plasma la actualidad política, social y cultural del mundo a través de cartoons y graffitis. Eso sí, sin pelos en la lengua y con mucho sentido del humor. La muestra estaba en el ROM, el Royal Ontario Museum, pero va dando la vuelta al mundo... Así que si sois afortunados podréis deleitaros la vista con su mordaz ironía.
Toronto no deja de sorprenderme. Es una ciudad multicultural donde las haya y ofrece multitud de posibilidades. Desde tiendas de segunda mano en Kensington hasta barrios tan diferentes como Chinatown y Little Italy, un festival griego, la feria de la cerveza, Toronto Island, playas urbanas e, incluso, poder cenar en la CN Tower. Y esto es solo el principio...
Llevaba tiempo queriendo hablar de "Quito en Zaragoza", una exposición súper molona de diseño, moda, fotografía, música, ilustración... En definitiva, una muestra del mejor arte urbano made in Ecuador. O más bien, de la capital: Quito, que al fin y al cabo es la protagonista indiscutible. A mí me sorprendió. Tiene fuerza. Así que si tenéis la oportunidad, no os la perdáis.
Con eso de que esta temporada se llevan las flores parece que todo vale. Este maniquí estaba en el escaparate de una tienda de Teruel y os aseguro que no era de disfraces.
Hace ahora un año estaba tomándome un mojito con Guizmo en el "Alibar" de Berlín. Si pudiera pedir un deseo, sería estar allí, en el mismo sitio y en la misma compañía.
Lo que son las cosas. Me voy tres días de relax absoluto a un cámping perdido de la mano de Dios en una playa casi paradisiaca y no sólo resulta que el dueño -un rubio casi albino con mirada de pocos amigos- es holandés, si no que mis vecinos también lo son. Las siglas NL de la matrícula de su autocaravana no dejan lugar a duda. Me temo lo peor. Pero la pareja de tulipanes nos da la bienvenida-a Guizmo y a mí- con la sonrisa en la boca. Me quedo más tranquila. Por la noche, la encantadora señora me advierte, en su mediterranean Spanish, de que apague la luz de la Guiznalda porque hay muchos mosquitos. Le hago caso, pero los mosquitos ya se han tomado todas las confianzas del mundo. Al día siguiente me acuerdo del anuncio del "After bite": "Te pique lo que te pique, ponte After bite". Demasiado tarde.
Salvo esos pequeños detalles, ha sido un mini puente memorable. Solete, barbacue, conversaciones, risas, mojitos de fresa, caricias, siestas... Qué pena que lo bueno siempre tenga un final. Yo soy más del "continuará". ¿A que sí, tritón?
Hasta el señor que pide dinero en el bulevar de la avenida -el mismo que ha convertido un olivo en su armario ropero y el mismo que lleva más de diez años "ganándose la vida" en esa ubicación- aprovechó la locura roja que vivió ayer España con el Mundial para conseguir unos ingresos extras. Seguramente pensó que era el mejor momento para que los aficionados se olvidaran de la crisis y hacer así su agosto particular. Yo no las tengo todas conmigo, pero he de reconocer que el hombre se metió en el papel. Incluso, lucía orgulloso la camiseta de la selección española. Ya se sabe, en tiempos de crisis, la creatividad manda.
Desde que he descubierto lo que pueden dar de sí las luces y el movimiento a través del objetivo de la cámara, no puedo parar de hacer fotos. Digamos que me muevo por ráfagas de luz y juego con todos sus reflejos.