20 de abril de 2009

En la estación



Hacía mucho tiempo que no respiraba el ambiente de una estación de autobuses. A punto estuve de aborrecerlo años atrás cuando me pegaba los meses yendo y viniendo.... pero conseguí verle el lado positivo y hasta le encontré su gracia. Pues bien, el domingo volví a sentir lo mismo en una ciudad ajena y, por unos minutos, fue como si no hubiese pasado el tiempo. Allí, sentada en un banco frío estaba leyendo "Tokio blues" cuando de repente levanté la vista y observé al gentío. Personas anónimas pasando veloces, esperando, despidiéndose, fumando, reencontrándose... Y en esa atmósfera, un niño de apenas seis años corrió en dirección a un señor que llevaba una bolsa de deporte y avanzaba hacia él. Cuando le alcanzó, el hombre se agachó y ambos se fundieron en un cálido abrazo. Al niño se le veía el rostro, rebosante de alegría. El hombre sólo mostraba su espalda, pero intuí que su sonrisa brillaría de igual modo.

En ese momento entendí muchas cosas. Guardé el libro de Murakami en el bolso y me subí al autobús con una sonrisa de oreja a oreja.

(La foto es de Bachmont)

8 comentarios:

abril en paris dijo...

Lo de las estaciones tiene ese misterio...gente que viene y que va,
tiempo de espera imaginando las historias que hay detrás de cada uno,
un libro que nos acompaña y acorta la espera ( interesante Tokio Blues )
Molan las estaciones..

Bss.

GUIZMO dijo...

Es un bonito post. A mí me pasa lo mismo pero con los aeropuertos. tiene su propio "nosequé". A las estaciones de bus la verdad es que todavía no les pillo la gracia. Igual es que todavía no he encontrado el libro adecuado para inspirar la espera ;)

Nacho. dijo...

Guizmo, el mejor libro para leer en los autobuses es colarse con disimulo en las conversaciones de los que te rodean. ¡Hay cada novela digna del mejor Cervantes!

Ya lo dicen los guionistas...las mejores escuelas son el metro de Madrid, y las estaciones de autobús.
;)

Mujer imperfecta dijo...

¡Ay, hace tanto tiempo que no viajo que echo de menos hasta el auto servicio grasiento de Esteras de Medinaceli, con ese maravilloso collage de autobuses...!

Nalda dijo...

Abril: estoy embriagada de Tokio Blues... me da penita acabar de leerlo!!!

Guizmo: de los aeropuertos hablaré en otro momento, que también se viven historias muy pintorescas. ¿Por qué no nos cuentas alguna de las tuyas?

Nacho: se nota quién tiene madera de periodista!!

Mujer imperfecta: cuántas veces habré puesto los pies en esa parada de carretera en Esteras... me entra un frío sólo de pensarlo!!! A ver cuándo hacemos una escapadita!!1

GUIZMO dijo...

Gracias miss pero no me gustaría aburriros con mis batallitas tontunas de aeropuerto XD

Puede que te cuente las que viva a partir de ahora...

Nalda dijo...

Algo es algo Guizmo... Eso es que tienes pensado viajar mucho, ¿me equivoco?

GUIZMO dijo...

Yessss