11 de octubre de 2009

De príncipes, besos y ranas

(Fuente: "Princesas olvidadas o desconocidas")

"Buscar sin saber quién es y estar segura, sin embargo, de reconocerlo". ¿Os ha pasado alguna vez? Porque a mí sí. Y aunque no crea en príncipes azules, sí creo en los de carne y hueso. Con personalidad, seguros de sí mismos y románticos. Muy románticos.

Si queréis saber un poquito más del tema, os recomiendo fervientemente "Princesas olvidadas o desconocidas", de Philippe Lechermeier y Rébecca Dautremer. Las ilustraciones y los textos son una delicia.

9 de octubre de 2009

Al gym con el cachirulo

Me pareció una idea genial. Empezar las Fiestas del Pilar en el gimnasio. ¿Cómo? Haciendo spinning a ritmo de jotas, pero no unas cualquiera, jotas aragonesas. Y con cachirulo. No me extraña que a alguno se le pusieran los pelos de punta.

8 de octubre de 2009

En el fondo del mar...


¡Qué sería la vida sin un punto de locura! Un aburrimiento, un punto muerto, un caos. Por suerte, la cordura como la locura está repartida por todo el mundo. Claro que hay a quien le toca ración doble e incluso triple... Yo sé de alguna personita a la que encerraba bajo llave y la tiraba al mar -la llave, digo-. Y que la aguanten las paredes, si pueden.

7 de octubre de 2009

Colega, ¿dónde está mi bici?

Pasear por Ámsterdam sin bici es toda una osadía. Corres el riesgo de ser arrollado por una manada sobre dos ruedas que no duda en utilizar el timbre (normalmente, cuando ya han pasado por donde hace unos instantes caminabas). Así que lo mejor es unirse a los urbanociclistas y darle a los pedales. Eso sí, fíjate bien donde aparcas, por si las moscas.


Menos mal que algunos se toman la molestia de advertir al personal de la nueva ubicación. Así es Ámsterdam. ¿Os he dicho que me encanta?

6 de octubre de 2009

Presumida, un rato


Más bien la Ratita Presumida. O, como dice él, una ratilla muy mona.

5 de octubre de 2009

Yo no creo en las casualidades

Es tan maravilloso estar ilusionado...


Y cuesta tan poco...

¿Puro azar?

4 de octubre de 2009

Bandera verde


Cuando pensaba que tendría que dejarlo para el año que viene, va el tiempo y nos da una tregua. En pleno mes de octubre he vuelto a ponerme el bikini para ir a la playa. No veáis lo bien que sienta darse crema -o que te la den-, tumbarte en la hamaca y disfrutar del sol, la brisa del mar y la mejor de las compañías a estas alturas de la película. Y si todo eso lo aderezas con una paellita valenciana para qué os voy a contar.

2 de octubre de 2009

Un refugio en la montaña

Me pregunto cómo estará aquello después de poco más de un año. ¿Tendrá el tejado terminado? ¿Habrán colocado las ventanas y la puerta? ¿Estará echado el suelo? Algún día volveré para comprobar que ese cachito de mí sigue en pie allá arriba, en mitad de alguna parte de la Tramuntana mallorquina.

1 de octubre de 2009

Mal del altura


"El que avisa no es traidor". Sólo les falta añadir el refrán y un kit de casco, rodilleras y coderas. Yo, por si acaso, intento pasar por otra calle. Y si no me queda otro remedio, lo hago lo más cerca posible del suelo -casi a gatas-, por eso de los desniveles.

29 de septiembre de 2009

La caja de arena


De mayor quiero jugar en una caja de arena. No me importa el tamaño ni la apariencia exterior. Sólo que sea de madera y tenga kilos y kilos de arena. El cubo, la pala y el rastrillo es cosa mía.

Berlín está llena de parques con columpios, toboganes y mil cacharros más para los peques de la casa. Lo que no falta en ningún sitio es la caja de arena. Después de estar un mes allí, me entró la nostalgia de no haber jugado nunca en una de ellas.